Los tiempos dolorosos necesitan dar cabida a la belleza. La obra pictórica y escultural de la checa Trude Sojka es vital porque muestra cómo el arte puede ayudar a sobrellevar la tragedia de la guerra y el reto de reiniciar la vida en un país nuevo (el Ecuador).
Trude se formó en la academia de Bellas Artes de Berlín poco antes de que se desatara la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, embarazada, soportó el terror de ser trasladada a varios campos de concentración y la tragedia de que su marido, su hija apenas nacida y casi toda su familia fueran asesinados.
Tras sobrevivir al holocausto, Trude llegó al Ecuador en busca de su hermano Waltre, quien daba clases de Química en la universidad Central. Aquí desarrolló su obra de formas, texturas y colores cargados de simbolismo.
Sojka quiere decir “urraca” en checo, y fueron las aves y su vuelo uno de los elementos centrales de la obra de Trude. Esta vocación por la liviandad contrasta con el material que utilizó: el cemento. La casa cultural Trude Sojka, que ahora alberga su obra, es también un breve museo sobre el holocausto nazi que ayuda a comprender qué es un genocidio. Comprenderlo y rememorarlo, nos dice Trude en su obra, es fundamental para evitar que recurra.
Dirección: Pasaje Müller y Toledo, esquina, La Floresta.
Para información y reservas, llamar al 099 873 3572.
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