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no. 137
diciembre 2025

 

 

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Portada de la revista Ecuador Terra Incognita No. 137: Máscara de oro y platino de la cultura Tolita-Tumaco (600 a.C.-300 d.C.), colección privada en el extranjero. Foto: Bonhams.


Portada de la edición actual de la revista Ecuador Terra Incognita.

 

 

Carta del editor

Hace casi 45 años se publicó Ecuador: imágenes de un pretérito presente, donde las fotografías de Pocho Álvarez y los textos de Jorge Enrique Adoum nos confrontaban con una realidad en que las miserias de la hacienda y la plantación persistían en medio de los cambios impulsados por la modernidad petrolera. Aprovechamos el aniversario para publicar una selección de estas imágenes, ahora con un texto de otro referente de nuestra literatura, Gabriela Alemán.

Queremos así promover un debate necesario en un momento en que se cierra la era petrolera —por más que la industria y sus mandaderos aquí y en los centros globales de poder se aferren a prolongar su agonía— y ya se oyen los berridos del parto de la realidad inédita que se viene.

En medio de esta convulsión llena de posibilidades, se agazapan tanto la esperanza como la angustia y el miedo. Enfrentados con la violencia y la descomposición del proyecto nacional, hay quienes buscan redoblar la apuesta por el extractivismo autoritario, ahora centrado en la minería a gran escala y el populismo penal. Lo que pierden de vista es que, más allá de la penetración del narcotráfico, lo que se ha roto es el contrato social asentado en un estado rentista, depredador e injusto. Volver la vista a las promesas frustradas que reflejan las imágenes de Pocho Álvarez quizá nos ayude a imaginar un mejor país.

El pasado también surge en el presente en la exposición de metales precolombinos que la Casa del Alabado mantiene hasta abril, y que María Fernanda Mejía reseña en esta edición. En su artículo nos cuenta cómo, hasta mediados del siglo XX, las piezas de oro que llegaban de La Tolita se fundían para incorporarse a la reserva financiera del Banco Central. Esta fabulosa exhibición atestigua que, en algún momento, fuimos capaces de revalorar la vida y la cultura más allá de lo crematístico, y que lo podemos volver a hacer.

Y como postre, Mariana Landázuri destaca las virtudes del protagonista de dulces como la nogada ibarreña: el tocte, cuyo árbol también nos provee la magnífica madera de nogal. Otro de los tesoros de nuestra biodiversidad que buscamos destacar en estas páginas.

 


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