Es una de las muchas culebras, incluso no relacionadas, imitadoras de las venenosísimas corales. La imitación de animales peligrosos se llama “mimetismo batesiano”. Que tan variadas especies adopten este disfraz señala una ventaja evolutiva importante: ¿qué depredador quiere arriesgarse a una equivocación letal? Esta especie es una de las mejores imitadoras. Aun así, se la distingue de las corales en su rango por los ojos grandes y los anillos truncados en el vientre. Sí tiene veneno, pero al humano solo le causa dolor e hinchazón. Le es, en cambio, efectivo para cazar. Lo hace durante el día en el suelo del bosque. Se alimenta de otras culebras, a las que muerde por la cola hasta que el veneno las paraliza. También come lagartijas y ranas. Lo que evolucionó como ventaja para sobrevivir —su parecido a serpientes venenosas— hoy causa que la maten apenas la ven.